En nuestro tiempo vivimos una evolución exponencial en todas las Ciencias. La Medicina, y la Estética dentro de ella, no son una excepción. El principio médico básico: “non-nocere”= “no-dañar”, es en nuestra especialidad aún más rotundo por razones obvias: los avances técnicos en la mejora estética de nuestra imagen han ido encaminados hacia la minimización de riesgos, brevedad de postoperatorio y menor coste económico. Al mismo tiempo los resultados que se obtienen son de mayor calidad y duración.
Hoy en día, los avances tecnológicos son un soporte en el cual podemos apoyarnos a la hora de localizar y analizar la zona a tratar y así facilitar al paciente una mayor información y seguridad. El uso de un programa informático nos permite cambiar nuestra imagen en pantalla, simulando un resultado: Nos ayudará a tomar la mejor decisión de manera personalizada, entre paciente y doctor, antes de proceder a la intervención.